Mi testimonio...

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Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Mié Ene 04, 2012 4:59 pm

Mi testimonio:



Mi vida transcurría con cierta normalidad, con los lógicos problemas del día a día. Por aquel entonces, tenía un trabajo que era un poco estresante, un trabajo que exigía bastante esfuerzo físico.

Trabajaba en una sala de despiece de carne vacuno. En un principio trabajábamos como empleados para nuestro jefe, después surgió la posibilidad de hacernos autónomos.

El cambio fue bastante bueno en lo económico, pero no tanto a nivel de compañeros. Casi todos los días había algún problema, bien de trabajo o bien de tipo personal. Sinceramente no me encontraba muy a gusto, pero el tema económico compensaba un poco todo lo demás.

Parecía que todo iba mas o menos bien en mi vida, recuerdo y nunca se me
olvidará como un día pensé, que no podía ser que todo me fuera
tan bien y que algo tendría que suceder….

A los pocos meses de hacerme autónomo, vinieron los acúfenos.
Era la noche del uno de Mayo del 2006. Recuerdo aquella noche como si de
ayer se tratara. Por aquel entonces, vivía en casa de mis padres, ellos se
encontraban fuera de Valladolid, estaban de vacaciones y por lo tanto me
encontraba solo.

Al poco de acostarme, empecé a sentir un “código Morse” en
mi oído izquierdo. En un principio pensé que el ruido podría provenir del
exterior, me incorporé de la cama e intentaba averiguar de donde podía ser.

Desde siempre he sido muy sensible para el tema de los ruidos a la hora de
dormir. Me molestaba cualquier “ruidito”, tanto si era del interior de casa, como
del exterior. Dormía con tapones de espuma y sobre todo lo hacía en verano.
Al dormir con las ventanas abiertas, entraba más ruido en la habitación,
eso me hacía más difícil poder conciliar el sueño y tener que despertarme a
media noche.

Recuerdo que unas semanas antes de comenzar a padecer los acúfenos, el vecino de abajo realizó obras en su casa los fines de semana. Me despertaba sobre las siete de la mañana al ruido de maceta y cortafríos, ¡ya están decía yo!. Era los dos únicos días en que podía aprovechar para dormir más tiempo y esto me creaba un poco de mala leche...

Volviendo a mi primera noche de acúfenos, me acabe levantando de la cama y me dirigí a otra parte de la casa para comprobar, si el ruido provenía de mi habitación únicamente o del exterior de la calle. Fui de habitación en habitación y comprobaba como ese sonido o ruido me acompañaba por todas partes.
Nunca oí hablar de acúfenos, nunca me podía imaginar que ese ruido pudiera estar dentro de mí.

Como os he dicho, solo era un ruido en forma de “código Morse” el que sentía, pero fijando ya mas mi atención, pude comprobar esa misma noche, como también sentía o escuchaba, otro tono muy agudo bastante mas desagradable que el anterior.

Me empecé a impacientar y a ponerme algo nervioso, pensaba en todo momento, que esos sonidos tendrían que ser originados por alguna maquina del exterior y que a la mañana siguiente todo desaparecería.

Acabe acostándome en otra habitación distinta a la que yo dormía, apenas dormí nada, creo que ni un minuto. La noche se me hizo eterna, no pasaban los minutos y solo deseaba ya, que el despertador me avisara para tener que ir a trabajar.

Durante las primeras semanas, fue un recorrer de visitas a médicos y al servicio de urgencias.

La primera vez que acudí a mi médica de cabecera, le relaté todo lo que me estaba ocurriendo. Le conté de una manera un poco tímida y avergonzada, que escuchaba unos ruidos en mi oído o en mi cabeza, que no sabía si podría ser algo imaginario y que me daba cierto reparo en contarlo.

Me miró los oídos, no encontró nada anormal y me preguntó si utilizaba bastoncillos para quitar la cera. Le contesté que sí, aunque la verdad no los he usado muy frecuentemente pues no produzco mucho cerumen.

Una vez me senté frente a su mesa, fue cuando oí por primera vez la palabra acúfenos. Me comento muy poco acerca de ellos, solo se limitó a decirme que era algo que sucede a algunas personas, que podían perfectamente desaparecer y que también cabía la posibilidad, de que se volvieran crónicos.

Salí totalmente hecho polvo, como si me hubieran detectado una enfermedad terminal y mis días estuvieran contados. Pensaba en que no sería capaz de poder habituarme a mis acúfenos y de que nunca mas volvería a dormir.

El comentar todo esto a la familia fue cosa mas o menos fácil, lo difícil era que ellos pudieran entender, lo que me estaba sucediendo y lo insoportable que la situación se me hacia.

Esas primeras semanas, apenas sin descanso, fueron un peregrinar a médicos de urgencia. La situación me desbordaba y necesitaba una atención, al menos psicológica.

Toda mi atención y mi pensamiento estaban únicamente para y por el acúfeno.
No existía nada a mi alrededor, que pudiera despistar a mi cerebro de aquellos
Incansables sonidos o ruidos que soportaba mi cabeza.

Mi primera consulta con un otorrino privado, fue la gota que colmó el vaso…

Me hizo una audiometría, un examen de los oídos y poco más. Me comentó muy vagamente en que consistían los acúfenos y un poco lo que podrían originar. Yo mantenía siempre un atisbo de esperanza y pensaba que esta persona pudiera recetarme algo que los eliminara, pero todo eso quedo en saco roto. Salí tremendamente hecho polvo, caminado por la calle como un zombi y con unas ganas de llorar impresionantes.

Me acompañó mi madre, recuerdo el silencio de todo el trayecto y de la desilusión que todo esto nos había causado, será algo que nunca olvide.

Pasaron los meses y durante todo este tiempo, mi vida transcurría sin apenas darme cuenta de todo lo que sucedía a mí alrededor. Sufría tristeza, angustia, desesperación, incomprensión, rabia, impotencia. Adelgacé unos cuantos kilos, los nervios me consumían y mi mirada estaba totalmente apagada.

Pasaron unos meses y me hablaron de un conocido otorrino en mi ciudad. Pensé que todavía existía alguna posibilidad de acabar con mis acúfenos o de al menos lograr aliviarlos.

Pasados unos días, surgió la posibilidad de visitar a un conocido otorrino de mi ciudad. Me hizo poco o más de lo mismo que el anterior. Me miró los oídos, audiometría y a diferencia del anterior, intentó escuchar mis acúfenos con un estetoscopio. Nada de nada, no escucho nada…Me dijo que en el caso de algunos acúfenos, éstos se podían escuchar desde el exterior. En mi caso no hubo resultado.

El comentario que me hizo, fue el de que probablemente mis acúfenos desaparecieran en un periodo de un año. La verdad que yo sabía que aquellas palabras, no eran otras que la de animarme un poco y no hundirme un poco más. Al principio uno siente rabia e impotencia de que los otorrinos no puedan hacer nada, de que no solucionen el problema. Con el tiempo me he dado cuenta de que no tienen apenas recursos para paliar esto un poco y que poco más pueden hacer. Creo que no podemos culparles sobre algo que a nivel mundial no tiene una cura en general, aunque si hecho de menos un poco más de “tacto” en todo esto.

Los días pasaban con la misma rutina y la misma monotonía. Todos los días me parecían iguales.

Me encontraba de baja laboral, hacía unos meses que tuve que dejar de trabajar, pese a que realicé algunos intentos. Me fue imposible poder desarrollar el trabajo que desempeñaba, apenas dormía por las noches.

Me levantaba por las mañanas como si mi cuerpo pesara dos veces más de lo que normal. Me duchaba e intentaba desayunar algo. Después salía de casa. Recuerdo que en casa era donde peor me encontraba, pues allí sentía los acúfenos muchísimo más y en la calle los sonidos de la urbe me los enmascaraba un poco. Aquí era donde me encontraba un poco mejor aunque la hiperacusia me hacía de las suyas. Sirenas de ambulancias, policía, el chirriar de los frenos de los autobuses etc., eran los sonidos que mas me perturbaban.

Recorría una acera que bordea un riachuelo aquí en Valladolid, el Esgueva. Después de un tiempo lo acabé llamando el camino de la depresión. Era como si me cruzara con todas esas personas que no atraviesan por un buen momento en su vida y utilizáramos ese camino, como un camino hacia la esperanza y el olvido. Jóvenes y jubilados, eran los que más veía. Unos haciendo ejercicio y otros intentando pasar el tiempo.

Regresaba a casa y justo al entrar en mi habitación, comprobaba como se “encontraban” mis acúfenos:” Los oigo…no los oigo…” , era un ritual continuo.

Después de comer veía un poco la televisión. Apenas lograba centrar la atención, veía las imágenes, oía los comentarios y al final me daba cuenta de que no me había enterado de nada. Era un bloqueo mental, toda la atención de mi cerebro parecía dirigirse al zumbido y al pensamiento. Se me hacía bastante duro pasar aquel tiempo en casa y solo deseaba que pasara el tiempo para poder salir.

Un día, me tocó reparar un juguete de un sobrino que estaba por llegar a casa. Me di cuenta, que teniendo la Tv puesta y el tener mi atención en la reparación, desconectaba al menos del pensamiento en el acúfeno.

El acúfeno “sonaba”, pero era menos consciente de él. Entendí, que teniendo ruido de fondo y el estar ocupado, me hacía más fácil todo aquello.

Entonces surgió la idea, que mientras veía la Tv debía de distraerme con algo. En unas ocasiones era un juego en el teléfono móvil, apenas fueron unos días. Luego pasé y ya por más tiempo, a dibujar. Me ponía a dibujar cualquier cosa que veía en casa, un armario, una foto de un retrato etc.

Descubrí poco a poco, que lo que debía hacer era distraerme, no dejar que mi cerebro siguiera en la dinámica de la atención continua.

Se me olvidó decir, que usaba la TRT por aquel entonces. Me incomodaba algo tener en los oídos aquellos habituadores. Con el paso de los días, esa incomodidad fue desapareciendo.

El sonido blanco es un sonido bastante más agradable que el propio acúfeno. Aún así, no deja de ser un sonido extraño y el cuerpo no está acostumbrado a tenerlo tan directamente en los oídos y durante horas. De vez en cuando, me los quitaba para que el oído ventilase, así me lo recomendaron.

Transcurrían los días, los meses y cada vez me iba sintiendo mucho mejor.

Era una recuperación lenta, pero progresiva. Era consciente de que cada vez “desconectaba” más de los acúfenos. Me sentía mucho más animado, con ganas de hacer cosas y me sentía muy bien.

Una tarde me dije: “si he sido capaz de “acomodarme” al sonido blanco,¿por qué no voy a poder hacerlo con mis acúfenos?. Dicho y hecho. Guardé los habituadores y me enfrente a ellos directamente.

Al principio me costó un poco, sentía los acúfenos directamente y me restaban algo de atención. Con el paso de los días fui aprendiendo a ignorarles. Intentaba centrar la atención en lo que estuviera haciendo. Casi siempre intentaba tener un ruido o un sonido de fondo. De esta manera me encontraba más cómodo.

Durante todo este tiempo visité a mi psiquiatra en unas cuantas ocasiones. Solía verme cada tres meses y en función de cómo me encontraba, me graduaba la medicación o probábamos con otro medicamento. No se me olvidará al principio de todo esto, sería en la segunda visita, cuando tuve un pequeño roce con él.

Todo fue, por que en un principio no seguí sus recomendaciones y tomé la medicación “ a mi manera”. ¡Vaya regañina!. Lógico y normal, pues como bien me dijo “ ¿entonces para que vienes?”. Y me di realmente cuenta, que tenemos y debemos que confiar en ellos, no hacer lo que nos plazca.

Al haber perdido mi trabajo, empecé a pensar que era hora ya de buscar algo.
Me encontraba un poco perdido, la situación laboral en mi ciudad estaba un poco complicada y no tenía muy claro por donde “tirar”.


Claro…, uno de los problemas que se me planteaban, no era otro que encontrar un trabajo en el que el entorno laboral no fuera muy ruidoso. Yo tenía mucho miedo a eso. No por que el ruido me molestase en exceso, sino por que temía que los acúfenos pudieran subir en intensidad a causa de esto.


Me comentaron que en Valladolid, iban a salir a oferta de empleo público, unas plazas para el servicio de limpieza para el ayuntamiento. Pensé, en si sería capaz de poder concentrarme para estudiar el temario. Dudé por unos momentos pero al final me decidí. Total…¿Qué podría perder?. Dicho y hecho.

Los primeros días estudié en mi casa. La atención muy caprichosa, se desviaba por momentos. Intentaba ganarle la partida una y otra vez, frenaba esa atención y la volvía a dirigir al estudio. Ponía un poquito la radio o música de fondo, de esta manera despistaba mejor al cerebro.

Hacía mucho tiempo que no había vuelto a estudiar. Tenía que recuperar ese hábito y en casa me resultaba un poco costoso. Decidí bajar al centro cívico y de esta manera poder “animarme” viendo a los demás como “se dejaban los codos”. La verdad que a mi esto me funciono, eso me motivaba bastante.

El primer día, recuerdo como al poco tiempo de estar sentado y de abrir los libros, empecé a escuchar un sonido. Miré al techo y me di cuenta de que era el sonido que emiten las pantallas de luz. En este caso eran fluorescentes y emitían un “zumbido”. Entre el zumbido de mis oídos y el zumbido de las pantallas… ¡Dios!, me dije yo.

Creo que tardé muy pocos días en desviar la atención a los libros e ignorar el resto de ruidos y zumbidos.

Poco a poco fui aprendiendo todo aquel proceso. Entendía ya mucho mejor, que sino podemos hacer mucho por nuestros acúfenos, sí que podemos hacerlo con nuestra atención, ocupación o distraimiento.


Durante tres meses me dedique de pleno a estudiar. Pensaba muchas veces en el “logro” que había obtenido. Creí que nunca lo hubiera podrido lograr y que los acúfenos me impedirían centrarme en la lectura y menos en el estudio.

Actualmente trabajo en el servicio de limpieza de mi ciudad. Es un trabajo que me permite desconectar muy bien de los acúfenos, tanto de la percepción como del pensamiento. Me encuentro muy a gusto. El sentirme en la calle y no encerrado, hace que no me sienta agobiado, me permite estar bastante distraído.

En casi todo momento me encuentro rodeado del ruido que produce la urbe. Sobre todo el tráfico. Salvo el sonido de las sirenas de policía, ambulancia y bomberos, los demás ruidos o sonidos apenas me molestan. Creo que he superado la hiperacusia que padecí en su día.

Salvo el primer año y medio desde que comencé con los acúfenos, los siguientes dos años fueron muy buenos. Me encontraba bastante desconectado de toda aquella “marejada mental” de los comienzos y mi cuerpo ya experimentaba paz y tranquilidad. Me sentía feliz y me sentía mucho más seguro de mi mismo.

Tengo que decir, que he sido o soy una persona bastante insegura, perfeccionista y también obsesiva. Los acúfenos no solo me han traído
cosas negativas.Hoy por hoy me siento mas positivo, mas seguro y menos pesimista. Veo las cosas desde otro punto de vista y pienso que todo tiene arreglo en esta vida, menos la muerte. He cambiado un poco…creo que para mejor.


Cuando ya todo parecía que iba por buen puerto, llegó la primera recaída. Era justo en las navidades de hace un par de años. Empecé con unas molestias en mi salud, que no tienen nada que ver con todo este tema. Eran unas molestias físicas que me perjudicaban un poco a la hora de trabajar. Todo esto me generó un poco de stress y pienso que unido a la medicación que tuve que tomar, los acúfenos se resintieron.

¡Madre mía!, con lo bien que estaba….¿Pero por que esto me tiene que suceder ahora?. Yo pensaba que ya el tema lo tenía “dominado” y que los acúfenos siempre se mantendrían como estaban. Pero vi, que esto no era así…
Empecé a escucharlos durante todo el día, mi pensamiento se centraba únicamente en él y otra vez me vi sumido en aquel círculo vicioso.

Volví al psiquiatra, me ajustó la medicación y sino recuerdo mal añadió algún medicamento más. Me dije a mi mismo: “Bueno Jorge, otra vez te va a tocar empezar, levántate las veces que haga falta y si saliste al principio de esto…¿por que no lo vas a lograr ahora?”.

Recordé todo aquello que hice y lo puse en marcha. Salía de casa, intentaba distraerme haciendo tal o cual cosa, comencé otra vez a dibujar, etc. Las dos o tres primeras semanas fueron bastante duras, pero en la cuarta ya empecé a ver los resultados. En un mes y algo ya estaba “a punto”.

Una vez me recuperé de aquella recaída, pensé para mi mismo: “Jorge, ya sabes como va a ser esto..., te levantarás las veces que haga falta… ¿ok?”.
Y así me lo he propuesto y lo estoy haciendo.

Volví otra vez a la normalidad, todo aquello quedó un poco en olvido y seguí con mi vida.

Hoy por hoy confío mucho en las investigaciones. Creo que se ha avanzado bastante y tengo el presentimiento de que en pocos años tendremos algo en el mercado. No sé si será una solución total pero si al menos parcial. Me conformo con lo último al menos…

Algo muy importante en esto de los acúfenos es aprender a aceptarlos. Como es lógico al principio, no lo hacía ni por asomo. Me negaba rotundamente y solo exigía que desaparecieran. El tiempo lo cura todo y eso me ayudó a cambiar aquel tipo de pensamiento. Aceptarlos no es para mí una forma de resignarse, es asimilar la patología que nos ha tocado para poder vivir con ella de la manera menos traumática. Al menos así lo entiendo yo.


Parece como si las navidades tuvieran un efecto negativo en mí. Este año, pasados ya dos desde la última recaída que tuve, volví a sufrir otra más. No sé si lo podría calificar de recaída o de crisis, creo más en la primera.
Sobre mediados del mes de Enero, a raíz de un resfriado, comencé a sentir los oídos taponados.

Normalmente es una sensación que solo tengo durante el catarro, luego desaparece. Esta vez sentí que duraba más de lo normal y estando en casa frente al ordenador, comencé a sentir un zumbido o pitido bastante agudo en mi oído izquierdo. Quise no darle importancia y seguir con mis cosas, pero inconscientemente mi atención se dirigía a el.

A los pocos días visité un otorrino privado, la lista de espera en la Seguridad Social era bastante larga. Iba con la intención de que me viese el oído, más que por los acúfenos. No encontró nada anormal y mi audición era bastante buena.

A los pocos días la sensación de taponamiento desapareció y los acúfenos fueron descendiendo a los niveles anteriores. No sé si ese acúfeno nuevo desapareció, o por el contrario ya me he habituado a él y ya no lo percibo como uno nuevo.

A día de hoy me encuentro muy bien. Los acúfenos siguen conmigo pero he aprendido bastante como ignorarlos. Evidentemente hay situaciones o ciertos hábitos en que mis acúfenos aumentan en intensidad. Un ejemplo… es después de echarme la siesta, los acúfenos se intensifican. Creo que algún tipo de alimento, como el queso curado, aumenta alguno de mis acúfenos, pero no todos.

Para finalizar, decir que me siento muy optimista, positivo y con ganas de seguir adelante. Mis acúfenos han supuesto un problema en su día, gracias a Dios el tema ya lo superé y “toco madera” para que siga siendo así.

Los acúfenos suponen un antes y un después. Parece que cuando surgen los acúfenos, la vida tiene sus días contados para nosotros y yo me he dado cuenta de que esto no es así.

Por supuesto que me gustaría poder escuchar el silencio en mis oídos o en mi cabeza algún día. Estoy muy convencido de que lo lograremos. Hemos de tener mucha paciencia y de vivir lo mejor posible hasta que llegue ese día.

Los acúfenos no solo me han traído cosas negativas…Los acúfenos me han permitido poder conocer gente maravillosa en foros…Soy una persona bastante más positiva que antes, más empática y más solidaria.

Quisiera con mi relato, apoyar a todas las personas que se encuentran afectadas por los acúfenos, sobre todo a los principiantes. Quiero decirles que piensen y se mentalicen, que con los acúfenos se puede vivir y que esa calidad de vida va a depender en gran medida, de las ganas y del empeño, con que uno afronte la situación.


Bueno, pues todo esto es un poco mi historia y mi vivencia durante estos cinco años con acúfenos.
Perdonad mis faltas de ortografía…






Valladolid 18 de Abril del 2011
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Re: Mi testimonio...

Notapor Dick » Mié Ene 04, 2012 11:56 pm

GEORGE gracias por poner tu historia en esto de so acufenos tiene para mi mucho valor contar las cosas y experiencias que se han pasado. Poca gente abre sus sentimientos y es lo que hace falta en este mundo inhumano frio y distante. He visto que hay cosas en común en lo que cuentas solo cambia en el casual modo de presentarse eso es aleatorio y esta claro que es una experiencia que ya jamás olvidaremos. Gracias por ser así y ánimos para ti también que te lo mereces. Te deseo lo mejor.
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Re: Mi testimonio...

Notapor bego » Jue Ene 05, 2012 7:27 pm

Me ha encantado el testimonio de George. Ha sido muy valiente contando toda su experiencia con los acúfenos.
Lo que me ha parecido más impactante es lo de que los acúfenos suponen un antes y un después, creo que tiene toda la razón y que es así.
Gracias George
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Muy bien GEORGE

Notapor aaiyangar » Vie Ene 06, 2012 2:02 am

La sinceridad ante todo. Estoy totalmente de acuerdo.
Última edición por aaiyangar el Mié Abr 11, 2012 3:31 pm, editado 1 vez en total
Hay que perseverar hasta que encontremos una solución.
Colaborando en todo lo que podamos para su consecución.
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Re: Mi testimonio...

Notapor assembler » Lun Ene 09, 2012 11:55 am

Una tarde me dije: “si he sido capaz de “acomodarme” al sonido blanco,¿por qué no voy a poder hacerlo con mis acúfenos?. Dicho y hecho. Guardé los habituadores y me enfrente a ellos directamente.


Esa es la idea. ¿por qué nos molestan los acúfenos y un ruido externo, también desagradable, lo soportamos? Entiendo que es por que no podemos controlarlos. No podemos apagarlos cuando queramos, ni bajarles el volumen. Pero superado ese miedo, debería ser igual que ponerse de fondo un ruido blanco, o una sinfonía.


Gracias George por exponernos tu experiencia.
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Re: Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Lun Ene 09, 2012 5:41 pm

En su día me quedé con el testimonio de un compañero el cual dijo:

"Pensad que nuestros acúfenos no son sonidos que provienen de nuestro cuerpo y pensad que son del exterior..."

Y es que si uno se "engaña" de esta manera, se dará cuenta de la diferencia de como poder percibirlos...

Cuando alguna vez están muy guerreros los míos, medito esa frase una y otra vez. Y sinceramente, me calma....

Pienso que debemos de abrir nuestros sentimientos, nuestras emociones y habrá personas que se puedan beneficiar de ello.

Es una pena, que cuando un compañero se empieza a encontrar bien, a mejorado notablemente, a superado un tema tan complejo como esto de los acúfenos, no se anime a comentar su experiencia para poder apoyar a todos esos compañeros que comienzan o que están simplemente atravesando una mala racha.
Normalmente en los foros de este tipo, se suele encontrar más comentarios negativos que positivos. La gente no suele compartir su "buen estado" pero si cuando se encuentran mal. Es muy respetable, aunque pienso que debemos y tenemos que tener la obligación de también comentar cuando nos encontramos bien para poder beneficiar así, a todos esos otros compañeros que tanto lo necesitan.

Por eso, y por que otro compañero me lo pidió en su día, decidí exponer mi relato.

Creo que es una muy buena medicina, poder transmitir unas palabras de aliento a alguien que lo necesite.Tanto o más que un ansiolítico...

Un abrazo a todos.
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Re: Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Lun Ene 09, 2012 5:44 pm

Aaiyangar, en tu caso fue trauma acústico, ¿no?. Date con un canto en los dientes que no fue peor...

Por que si algo tengo claro, es que prefiero perder el oído que no la vista. Al menos yo pienso así...

Un abrazo
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Re: Mi testimonio...

Notapor dummylman » Mar Ene 10, 2012 4:28 pm

Muchísimas gracias George por contar tu historia, tenía ganas de saber cómo han empezado los acufenos de alguien y cómo los había superado.

He leido cómo has superado el problema, lo que te ha servido y a partir de ahora intentaré hacer lo que tú has hecho a ver si me ayuda.
me parece muy importante la manera en que te pusiste a estudiar porque yo hasta ahora no he podido hacerlo.
Me he sonreido cuando he leido que escuchaste el ruido que hacía la lampara en el techo, y es que a mí me pasa lo mismo xd, que oigo cosas que evidentemente la gente no escucha o no se fija y eso me pone nervioso.

Con tu testimonio contado con tanto detalle, me hace ver cómo se puede superar esto y con algunos consejos que siga, más el tiempo, iré ganando terreno a esta panda.

Bueno pues lo dicho, muchas gracias y seguiré intentando ignorar a esta pandilla de impresentables.
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Re: Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Mar Ene 10, 2012 5:23 pm

Hay personas que no escuchan el zumbido que emite un televisor de tubo de imagen cuando está encendido.(De los antiguos)

Yo escucho perfectamente el sonido de una pantalla de fluorescentes, el zumbido de un potenciómetro regulador de una lampara de luz,etc.

Al principio, uno tiene puesta toda la atención en el sentido del oído. Todo gira entorno a los ruidos y sonidos que tenemos a nuestro alrededor.Nuestro cerebro está centrado específicamente ahí.

El tiempo es el encargado de que nuestro cerebro se "canse" de prestar tanta atención.Esto no se consigue en dos días, lleva su tiempo...

Es muy importante mantenerse distraido y desconectado de todo lo que tenga que ver con los acúfenos,sobre todo al principio.

Una vez que uno lo tiene ya aceptado y no le influye para nada lo que pueda ver o leer en la red, pienso que puede hacer lo que quiera.

Si en mi caso me perjudicara el participar en foros,lo tendría muy claro. Al principio uno se sugestiona mucho con los posibles comentarios negativos que se pueda encontrar...Pueden hacer mucho daño. Por eso intento dar mi propia experiencia desde un punto positivo y que otros puedan convencerse que con acúfenos se puede vivir perfectamente...

Ten paciencia Dummy y distráete todo lo que puedas.

Un abrazo
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Re: Mi testimonio...

Notapor PURO » Mar Ene 10, 2012 10:30 pm

Gracias por tu testimonio, hemos vivido situaciones paralelas, yo también estoy más o menos bien dos años después pero tras varias recaídas lo que más miedo me da es que llegue una crisis "definitiva" en la que el volumen de mi acufeno suba hasta un nivel insoportable
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Re: Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Mar Ene 10, 2012 10:39 pm

Yo podría pensar también eso Puro... Pero ni por asomo...Me niego.

He sufrido dos o tres recaídas o crisis durante todo este tiempo. Y estoy mentalizado de que habrá más. Y cuando me toque la siguiente, me mentalizaré al igual que lo he hecho hasta ahora. Siempre vuelvo a estar bien.

Te aconsejo que elimines radicalmente ese pensamiento.No te ayuda en nada. Eso no te permite disfrutar el día a día...Siempre estarás condicionado por ese pensamiento.

Es mi opinión amigo...

Ánimo y sé positivo !!!!!!!!
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Re: Mi testimonio...

Notapor edu » Lun Ene 30, 2012 4:48 pm

Bueno George no conocía tu historia y me he sentido identificado en muchos aspectos. Algunos casi me han hecho llorar porque podría haberlos escrito yo mismo.

Yo tenia un trabajo que no me extresaba mucho, trabajo creando aplicaciones informaticas y tener que concentrarme me suponia un reto. Encontré que unos auriculares con un sonido de lluvia, mezclado a veces con musica, normalmente en una sola oreja y sin taparla del todo y centrando mi cabeza en el trabajo me permitia a veces desconectar el pensamiento y a veces me lograba sentirme cómodo y disfrutar con lo que hacía. Encontré por ahi la via de poder seguir con el trabajo... y por ende de sobrellevarlo mejor.

Ese trabajo tambien me permitia tener todas las tardes libres y aprovechaba para hacer como tu, salir a la calle a pasear, a sentirlos enmascarados con los sonidos del ambiente, de las fuentes, las olas del mar. Tengo un rincon en un sitio del litoral al que llamo mi refugio pues alli las olas, la espuma produce un sonido muy agradable y desde todos lados te llega señal sonora agradable que enmascara tus acufenos y te permite advertir un bonito paisaje litoral.

Yo al principio tambien sentia como me molestaban los chirridos de los autobuses, las sirenas de las ambulancias (siempre me tapo) y otros sonidos. Creo que además de tener como irritado el oido el tener la atención tan concentrada en el sistema auditivo hacia sentir la audicion tan irritable y molesta.

En fin Jorge, que a mi me sucedió unos meses después que a tí. Un 9 de Noviembre de 2006. La forma fué parecida. Yo tambien buscaba aquel televisor de tubo encendido aunque en el fondo sabia con amargura que la fuente del sonido era yo mismo. Y el sonido de tipo Morse creo que yo tb lo tenia y que le llamaba el rascar de un disco duro (hace un ruido parecido al Morse, tiquiteante).

A parte de los sonidos tipo coro de chicharras super agudo tengo otros dos que oigo en el silencio. En el izquierdo tengo un sonido como de una flauta dulce y en el derecho siento como una tetera o como cuando bordeas el dedo humedo una copa de cristal hasta conseguir un sonido. Estos dos sonidos que solo oigo en el silencio no me molestan. De hecho los siento como mis compañeros de noche. Lo que me molestan son las chicharras metálicas cuando se ponen asquerosas. Son tan agudas y el sonido es de tan poca calidad... y a veces las escuchas en el silencio con el oido como vibrando.. es increible. Creo que las mascaras tipo agua, lluvia, ruido blanco, etc ayudan en este tipo de acufeno porque el sonido es de calidad además de ser externo. El acufeno chicharra se siente como interno, agudo y de muy mala calidad del timbre sonoro. Cuando lo contrarrestas con un sonido de calidad externo pues ayuda a no sentir la molestia tan intensamente y poder centrar el cerebro en otras cosas.

Y desde luego lo que mas ayuda es estar bien animicamente y tener la cabeza en otras cosas. Y que los acufenos, esten suaves o chillones, estén como en un segundo plano. A veces molestan mas, otras menos, otras nada pero no piensas en ellos mucho. No te obsesionas. Todas estás cosas las he vivido. Así como las recaidas como en la que estoy ahora que sabes como puedes vivir con esto y eso que llevas años.

Yo tambien fuí con mi madre acojonado de miedo al otorrino y salimos con la misma sensacion. El otorrino la cosa con más tacto que me dijo es "ponte la gorra" y al preguntarle yo si se irian el me dijo "mm, yo creo que si..." Ahi entendí que esto no se solucionaba con una pastilla. Y dejé de probar nada mas por parte de la medicina (bueno acabé con el Tranquimazin). Mi madre no sabia como consolar a su hijo ya maduro llorando como un niño. Era una situacion bastante lamentable. Y le dije lo que habia leido en internet, en foros extranjeros "mama, parece ser que la gente, no sé como, se acostumbra a esto. Parece que hay mucha gente que lo ha logrado. Yo voy a ser de esos". Y me prometí paseando por el campo que lo iba a superar como fuera y no verme llorando con mi madre denuevo. En los foros españoles no encontraba la misma ayuda que en los ingleses. En los españoles, con poco frecuentes excepciones, solo veias mensajes desesperados con interminables peregrinaciones por una variedad de medicos/curanderos/etc. Los ingleses trataban mucho mas el aspecto psicologico, la aceptación, el relajamiento, la enmascaracion, la actitud, infinitos relatos de éxitos agrupados (how things can get better). Todo eso me ayudó mucho y traduje al español varios de ellos.

Aunque ahora no estoy en mi mejor momento con los acufenos puedo decir que he pasado largas temporadas viviendo con ellos en segundo plano con la sensacion de tenerlos muy superados. Incluso durmiendo en el más completo de los silencios (silencio exterior claro) menos cuando tengo una recaida que vuelvo a enmascararlos y preguntarme como demonios funciona esto por enesima vez.

En fin, Jorge, estamos muy cerca :-)
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Re: Mi testimonio...

Notapor GEORGE » Lun Ene 30, 2012 6:32 pm

Me alegro mucho Edu que hayas contado tu testimonio. Me hubiera gustado que se hubiera animado más gente, sobre todo la gente que ya llevamos un tiempo y los hemos superado. Solamente por la razón, de animar a todos aquellos que comienzan y también para los que, como es tu caso, se encuentran atravesando una crísis o una recaída.

Y es cierto edu, que casi todas las experiencias son muy parecidas.

Hay algo que me ha emocionado y es cuando me hablas de tu madre... Ufffff. Qué duro es verse ya siendo adulto(33 en mi caso) y llorar desconsoladamente ante tu madre. Por una parte me sentía mal por el sufrimiento que pudiera causar, pero por otra era una especie de gran liberación...
Mal......, porque creo que debe ser muy duro para una madre, ver cómo sufre un hijo...

Yo te sigo animando a que no te dejes vencer por esos pensamientos negativos que nos surgen cuando uno recae. Estoy muy seguro que volverás a tener tus acúfenos en un segundo o tercer plano y que tendrás una calidad de vida óptima.

Échale un par de .... al asunto y ...Cómetelos!!!!!!

Un abrazo Edu y aquí estoy para lo que quieras.
El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana.

John Baines (1935-?) Filósofo y científico chileno.
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Re: Mi testimonio...

Notapor almamora » Mié Feb 01, 2012 3:13 am

Hola a todos
He leído detenidamente estos últimos post y me han conmovido mucho.
Es verdad George cuando hablás de la importancia de dar un testimonio positivo y no sólo participar de nuestras penurias o malas rachas.
Particularmente en mi caso sentí que debía tomar un poco de distancia del foro porque soy una persona un poco obsesiva y me daba cuenta de que estaba muy pendiente. Ni bien me levantaba leía todo lo que hubiesen posteado y hubieron algunas participaciones que me hicieron especialmente mal (algo muy puntual que no viene al caso por ética especificar)
Me asusté un poco y entonces tomé distancia.
Pero quiero contarles mi caso.
Una noche de 1999 me fui a dormir y de pronto sentí un zumbido como de mosquito en mi oído izquierdo.
Era un sonido molesto y fuerte. No se fue más.
Me asusté, me desesperé, lloré, busqué ayuda, fui a un otorrino especialista en acúfenos, me pregunté miles de veces por qué a mí me está pasando ésto...
Me dí cuenta que solución no había...sólo me agarré de una frase que había leído en internet referida a los acúfenos: "con los años tienden a disminuir". Creo que esa frase me dio fuerzas. Tenía una esperanza...que el tiempo pasara.
Pero a mí que tanto había disfrutado del silencio siempre...se me hizo muy duro al principio.
Es curioso porque yo también he sido muy sensible a los sonidos toda mi vida.
De hecho no podía dormir si una canilla (en cualquier parte de la casa) goteaba...y nadie entendía cómo yo la escuchaba.
El tiempo fue pasando y me acostumbré.
En primavera y verano casi me olvidaba del tema porque al dormir con las ventanas abiertas el sonido del viento los tapaba.
En otoño o invierno los tenía presentes y de vez en cuando tomaba algo para poder dormir mejor si molestaban mucho.
Hasta el año pasado en que tuve una crisis de hiperacusia muy fuerte y los zumbidos aumentaron, y ahora en ambos oídos.
Cómo ocurrió??
Fue mi responsabilidad...en fin. Estaba muy estresada por el trabajo que no andaba nada bien. Muy pero muy nerviosa y pensé en hacer algo gratificante. Entonces comencé a cantar en un coro porque realmente extrañaba muchísimo muchísimo la música ya que yo fui cantante muchos años.
Sabía que era una prueba arriesgada, pero pensé: -bueno, sólo unos ensayos y nada más...
Pero mis oídos no lo resistieron.
Estuve tres meses con una hiperacusia tan fuerte que me molestaban hasta los ruidos de los platos rozándose, ni hablar de los ruidos de la calle, los frenos de los autobuses, todo, todo me hacía doler los oídos.
Encontré este foro...ni siquiera fui a un otorrino...ya sabía que nada nuevo me iba a decir.
Eso sí fui a un psiquiatra que me medicó con un antidepresivo y volví a hacer terapia psicológica.
Ya pasaron unos seis meses.
Estoy muy mejorada.
Si bien tengo molestias con ruidos muy fuertes me cuido.
Tengo unos tapones que me compré que los he usado p.ej en la graduación de mi hijo y me fue muy bien con ellos.
Escucho mis" ruiditos" al irme a dormir, pero me duermo igual.
Ya no me pongo la radio. Si me molestan mucho ...me tomo algo para dormir (siempre recetado)
He tenido un par de recaídas...pero se sale.
Creo que en mi caso me ha ayudado tratar de alejarme un poco de la obsesión de estar pendiente todo el tiempo de si los escucho o no porque verdaderamente están allí y por más que quiera yo no puedo manejarlos.
Lo único que puedo hacer es calmarme, pensar en positivo, seguir con mi vida lo más normal que pueda, hacer cosas que me gratifiquen, en fin...vivir que de eso se trata.
El antidepresivo creo que me ha hecho muy muy bien. Me ha sacado del círculo obsesivo y del bajón.
Mucho me ha ayudado compartir mi problema y sentirme acompañada por uds.
Se puede seguir, la vida nos espera para ofrecernos cosas buenas también, cosas hermosas...ésto también pasará y será una anécdota más.
Un beso a todos.
Almamora

Y los acúfenos tan fuertes que pensé que
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Re: Mi testimonio...

Notapor almamora » Mié Feb 01, 2012 10:14 am

Primero me disculpo porque en el final de mi mensaje anterior hay un error de edición que no supe corregir!!!

Segundo, es de madrugada y me desperté pensando en un par de cosas que por ahí a alguien que lea este post le puedan ser de utilidad.

En mi caso que no me han diagnosticado Meniere, pero sí he tenido espisodios de vértigo y mareos, me ha hecho muy bien ir a una kinesióloga y que me diera sesiones de masajes en las cervicales.
En el peor momento del año pasado fui una vez por semana en sesiones de hora, hora y media.
Los mareos se me fueron.

Me ha ayudado mucho usar una placa de descarga al dormir.
Ese simple detalle hizo que toda la rigidez y dolor con el que tensionaba a la noche mi mandíbula fuese mejorando.

El antidepresivo que tomo (la dósis mínima) me permitió correrme del lugar de la angustia y poder evaluar mejor lo que me estaba pasando.

Veo que muchos tenemos características de personalidad muy parecidas y evidentemente el sistema nervioso central nos juega en contra, pero se le puede encontrar la vuelta.

Buscar motivaciones en nuestra vida es lo que ayuda y tratar de ir dejando en un segundo plano la presencia de los acúfenos que siempre están allí con sus más o sus menos, pero nosotros PODEMOS ayudar para que no nos manejen la Vida.

Por último, en el año 2005 pasé por un cáncer.
Me operé ese año varias veces.
Realmente no recordé, en ningún momento de ésos que me tocó vivir, que tenía acúfenos.

De todo se va saliendo, de a poco, aceptando y buscándole la vuelta. Relajándonos. Apoyándonos en nuestros amores, en nuestros afectos, en las cosas que nos hacen bien.

Gracias a vos George que me diste el impulso para contar mi historia.
Espero no haberlos abrumado mucho y que a alguien le pueda servir.
Abrazos
Almamora
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